Jorge Drexler hace historia al grabar aplicanciones

Jorge Drexler grabó una pieza musical llamada Madera de deriva, esta canción es una de las tres que integran su nuevo proyecto, una aplicación creada por él mismo, que se lanzará en setiembre próximo, bajo la denominación «n», haciendo alusión al símbolo matemático.

Los elementos que componen la pieza, en algunos casos fragmentos instrumentales y en otros letras, serán entregados por separado al usuario, quien podrá combinarlos a su gusto como si de un «rompecabezas» se tratara.

En el caso de Madera de deriva se ofrecerá una versión entera y una decena de fragmentos instrumentales, lo que ha complicado una grabación, que se ha realizado primero con un elenco de setenta músicos y después por secciones: vientos, metales o percusión.

Jorge Drexler ha puesto de relieve el trabajo adicional que supone componer una canción que tenga coherencia por sí misma, pero también en sus diferentes fragmentos y combinaciones.

«Es un desafío enorme, que me ha llevado mucho tiempo», reconoció el cantante, quien explicó que la canción grabada «habla metafóricamente de la vida» y de la manera en la que las relaciones y acontecimientos «tatúan» el alma de cada persona.

De los tres temas, que él denomina «Aplicanciones«, ya está listo el primero, titulado Habitación 316, que incluye 24 versos intercambiables, y que permite a los usuarios realizar distintas versiones de lo que ocurre a una pareja desconocida que se encuentra en una habitación de un hotel.

El número de posibles resultados que dará su aplicación, desarrollada por la empresa Partner, equivale a una cifra intermedia entre el número de sinapsis que tiene el cerebro humano y el de estrellas que tiene el universo conocido lo que, en sentido práctico, supone que son «casi infinitas».

Drexler, fascinado no sólo por la peculiaridad técnica, sino también por el reto que supone como compositor, recordó que el proyecto tiene como precedentes, entre otros, la poesía combinatoria postsurrealista del siglo pasado y también la música clásica en experimentos como el Juego musical de dados, de Mozart.

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